Categoría: Izquierdas

LOS OBREROS DE CLASE MEDIA

Toda gran ciudad tiene uno o más barrios feos en los cuales se amontona la clase trabajadora. A menudo, a decir verdad, la miseria habita en callejuelas escondidas, junto a la los palacios de los ricos; pero, en general, tiene su barrio aparte, donde, desterrada de los ojos de la gente feliz, tiene que arreglárselas como pueda. En Inglaterra estos barrios feos están más o menos dispuestos del mismo modo en todas las ciudades; las casas peores están en la peor localidad del lugar; por lo general, son de uno o dos pisos, en largas filas, posiblemente con los sótanos habitados, e instalados irregularmente por doquier. Estas casitas, de tres o cuatro piezas y una cocina, llamadas cottages, son en Inglaterra, y con excepción de una parte de Londres, la forma general de la habitación de toda la clase obrera. En general, las calles están sin empedrar, son desiguales, sucias, llenas de restos de animales y vegetales sin canales de desagüe y, por eso, siempre llenas de fétidos cenagales. Además, la ventilación se hace difícil por el defectuoso y embrollado plan de construcción, y dado que muchos individuos viven en un pequeño espacio, puede fácilmente imaginarse qué atmósfera envuelve a estos barrios obreros.

Friedrich ENGELS, La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845)

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La burbuja inmobiliaria tuvo su comienzo en 1997 y duró hasta principios de 2008, una década donde además de la construcción otros sectores crecían al mismo ritmo, pues por una parte los créditos de los bancos para comprarse una vivienda traían incluidos el mobiliario, los electrodomésticos y el coche, hipotecando nuestra vida y la de nuestros descendientes con cotas hipotecarias a veinte y treinta años. Es esta época donde la clase obrera, los trabajadores en general dan la espalda a su conciencia de clase, convirtiéndose en clase media, en pequeña burguesía con ideología neoliberal, votantes de partidos de derecha o extrema derecha, dando la espalda a los pocos partidos con conciencia de clase, si es que en esa época quedaba alguno, pues como luego hemos visto también estaban inmersos en las tramas de corrupción.

Tanto los sindicatos, los grandes, porque los pequeños apenas tenían fuerza entre una clase obrera totalmente aburguesada que no pensaban en las plusvalías, cosas del pasado para unos y desconocimiento del término para otros, ya que estaban inmersos, los trabajadores, en una vorágine de consumo como nunca se había visto en España, pensando que bien valía la pena no protestar y agachar la cabeza, volviéndonos serviles ante la patronal que nos arrimaba el plato de lentejas, pero, en este caso, con complementos, no eran lentejas viudas como las de nuestros abuelos o padres.

Comparando lo que contaba Engels con lo que yo mismo vi y viví en esa época hay un abismo, pues los barrios obreros ahora eran de chalets adosados o pisos de cien metros cuadrados con cuatro habitaciones, ascensor y trastero, calles perfectamente asfaltadas, zonas ajardinadas, grandes superficies comerciales al lado y un largo etc. de beneficios, además de buenas vías de comunicación, tanto por tren como por carretera. Y así, de este modo, los trabajadores, los obreros, que ya no se sentían trabajadores y defendían y votaban a partidos de derechas no tenían porque compartir la frase del manifiesto comunista: “Los proletarios no pueden perder más que sus cadenas.” Y era cierto porque las cadenas que ahora tenían eran de oro, eso se creían ellos, porque el futuro demostraría que Vivian en un sueño, en una falsedad.

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Los sindicatos, me refiero sobre todo a CC.OO y U.G.T y a los partidos de izquierda, PSOE e Izquierda Unida, también entraron en la vorágine del enchufismo, las puertas giratorias, la corrupción y lo que es más importante la traición a su clase, la clase obrera, que en esos momentos estaba huérfana de organizaciones que defendieran sus intereses, mientras los castillos de naipes iban cayendo uno a uno sin que nadie pudiera o supiera poner remedio a tanto desatino y desastre.

La llegada de los nuevos partidos tampoco mejoró nada el panorama, sino que se transformo la realidad en palabras, nuevas definiciones, buenas obras, pero con los paradigmas del pasado, arrastrando el peso de ser pequeña burguesía obrera, hijos de obreros y, en muchos casos, gente con una fuerte dosis de odio a pesar de, según dicen ellos mismos, ser la generación mejor formada, pero eso no vale de nada si no somos capaces de cambiar la forma de pensar, de luchar por destruir el sistema y no tener miedo a construir una sociedad más libre y más justa.

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Me duele que los marxistas no hayan sabido sacar todo el partido a los pensamientos revolucionarios, habiéndose quedado en formular meras tesis, alejadas, la mayoría de las veces de la realidad, porque ya no existe clase obrera, sino que existe una clase media de obreros que a todos, los de derechas y los de izquierdas, sin saber quién es cada cual y cuando hacen políticas en una dirección u otra les conviene, porque un voto es un voto y también porque la erótica del poder debe ser muy potente.

Podría hacer un sinfín de revelaciones, conocidas por todos o casi todos, de personas que dejaron algunas militancias para entrar en otras más cómodas, pero eso ahora importa poco.

El problema catalán también es parte de esta otra historia, de esa que los que tienen todo el día en la boca la palabra internacionalista no quieren comprender, dividiendo a la clase obrera, quizás en aras de esos sillones que otros les han quitado.

Todavía queda esperanza, todavía hay tiempo para que las generaciones de antes, de ahora y de mañana se unan en un proyecto realmente alentador e ilusionante, uniendo a los viejos partidos marxistas, PTE,ORT,MC.UC,etc., en un movimiento obrero solido y transformador.

Es el momento de aplicar las teorías marxistas según el materialismo dialectico, adaptando y aceptando las contradicciones actuales y rechazando los enfrentamientos intelectuales que en nada sirven a los oprimidos.

OBVIAR LA REALIDAD DE CATALUÑA

Si dijéramos que es un problema nuevo, que acaba de surgir y nos ha pillado desprevenidos sin tener elementos de juicio o herramientas, ya sean políticas, intelectuales o filosóficas, para evitar las consecuencias, pero resulta que el problema viene de lejos, y cuando digo de lejos me refiero a algunos sentares de años, aunque en los últimos diez ha habido suficientes alarmas como para haber puesto remedio y haber podido solucionar el problema pacifica y civilizadamente, ya que la democracia dispone de dispositivos y mecanismos suficientes para haber llegado a un acuerdo digno para ambas partes.

El tiempo ha pasado y en vez de dar soluciones a un problema que tenía remedio y que periódicamente habría que revisar para que la vigencia del mismo y las demandas que se fueran dando cumplieran con los requisitos de las partes, sin que una de ellas quedara supeditada, humillada y poco menos que subyugada por unos políticos que desde hace mucho tiempo no ha pensado en su pueblo y si en sus intereses, pero ya digo que no viene de hoy.

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Cuando apenas queda un mes para el 1 de octubre desde todas las partes y todas las tendencias se dicen consignas anuncios, pensamientos y análisis que poco valen para solucionar el problema, porque obviando lo obvio nos encontramos con otra realidad, que existía y existe, pero creíamos o creían que arrinconando el problema este por arte de magia desaparecería.

Ni socialistas ni conservadores, ni ahora los nuevos partidos, así como la izquierda han sabido leer el problema y darlo soluciones. Los primeros porque creen en la santa unidad de España, unidad ficticia que nunca ha satisfecho a nadie, pues antes fue Castilla quien soporto el peso del imperio y ahora otras nacionalidades, la catalana entre otras, sin recibir a cambio más que bofetadas y menosprecio, sin olvidar que Cataluña es una nación con un gobierno permanente, que la Guerra Civil del 36 no cortó.

No entendemos los juicios, uno de ellos de lo más alarmista, queriendo meter miedo, porque no encuentro otro motivo o razón, según Antonio Maestre, pero por si yo no entiendo bien aquí va el enlace:
http://www.lamarea.com/2017/09/04/cataluna-paso-del-abismo/

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Podría entender que desde la política se despotricara contra Cataluña, pero no lo entiendo que también sea la prensa, aunque nadie muerde la mano que le da de comer, pero quizás deberían plantearse su vocación y no meter más cizalla de la que existe.

Existen un cúmulo de mentiras que, yo como castellano que ejerce como tal,  he vivido en Cataluña, pues los independentistas no tienen ningún odio a los españoles ni a lo español, pero reivindican un derecho: querer ser ellos mismos y en ese camino yo estará al lado de los catalanes con todas las consecuencias, porque ahora podemos hacer campaña por el sí o por el no seguir siendo unos cobardes y obviar lo obvio.

Si lo que el 11S quiere hacer Podemos y Catalunya En Como es una manifestación de la intención de ambos partidos y una escenificación, estéril desde todos los puntos de vista, porque la manifestación de la diada no la convocan partidos políticos, sino asociaciones civiles, a pesar que la prensa monárquica, defensora de la sacrosanta constitución del 78, que es toda, no tiene otro objeto que presentarse como salvadores de la patria, sin darse cuenta que los catalanes hace tiempo que han decidido que no son parte de esa patria que los oprime sin razón y sin necesidad.

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El 1 de octubre no será el final de nada, será el principio de una república, nacimiento que las izquierdas y el republicanismo español deberían celebrar, porque es una buena noticia, es un acontecimiento histórico memorable: el nacimiento de una república.

Todos, derechas e izquierdas, deberían ser parte activa de algo tan normal como participar en una consulta democrática, que tiene todas las garantías, ¿Por qué quien es el garante de las garantías? Los que nos mienten, roban, tergiversas o cambian su discurso cuando las cosas no son como ellos desean y aquí en este saco meto a todos, porque todos han traicionado el derecho de los pueblos a decidir, el santo derecho de querer ser un ciudadano, no un súbdito, porque la izquierda que quiere no reconocer, al no ser que sean ellos los que den permiso, el derecho a hacer un referéndum a los catalanes son los mismos que hasta hoy no se han planteado hacer una consulta sobre república o monarquía, estando más ocupado es pasear su palmito de jóvenes Hermes y sabios doctores en todo, aunque finalmente sea de nada.

Puedo decir que yo votaré el 1 de octubre y hará lo posible, si así fuera necesario para que las urnas cumplan su misión y no seremos nosotros los que violentamente impidamos nada, lo haremos con serenidad y pacíficamente, porque no sé si nos protege la legalidad, pero lo que si se es que nos protege la legitimidad.